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26 de marzo de 2013

Un sabio jesuita y el autocontrol

Baltasar Gracián, sabio jesuíta, dice sobre el autocontrol: Hoy todo ha logrado la perfección, pero ser una auténtica persona es la mayor. Más se precisa hoy para ser sabio que antiguamente para formar siete, y más se necesita para tratar con un solo hombre en estos tiempos que con todo un pueblo en el pasado.



Un sabio jesuita y el autocontrol
Un sabio jesuita y el autocontrol

No apasionarse

La señal del más elevado espíritu. Su misma superioridad le libra de la esclavitud a las impresiones pasajeras y comunes. No hay mayor señorío que el de sí mismo, de las propias pasiones. Es el triunfo de la voluntad. Y si la pasión puede afectar a lo personal, nunca alcance lo laboral, y menos aún cuanto mayor sea. Esta es la forma inteligente ahorrar disgustos y de lograr reputación pronto y fácilmente.

Moderar la imaginación es el todo para la felicidad

Unas veces hay que refrenarla y otras ayudarla: el buen sentido la ajusta.

Tener entereza

Hay que estar siempre de parte de la razón, con tal decisión que ni la pasión del vulgo ni la fuerza de la violencia obliguen jamás a pisar la raya de la razón

Sopesar las cosas

Más las que más importa. Algunos hacen mucho caso de lo que importa poco y poco de lo que importa mucho, sopesando siempre al revés. El sabio todo lo sopesa, aunque ahonda especialmente donde hay profundidad y dificultades y dónde cree que a veces hay más de lo que piensa.


Conocerse a si mismo
Conocerse a si mismo
El Arte de la Prudencia

No rendirse a los malos humores

El gran hombre nunca se sujeta a las variaciones anímicas. Conocerse es empezar a corregirse.

Saber esperar

Hacerlo demuestra un gran corazón, con más amplitud de sufrimiento. Nunca apresurarse, nunca apasionarse. Si uno es señor de sí, lo será después de los otros. La espera prudente sazona los aciertos y madura los secretos pensamientos.

Nunca perder la compostura

La finalidad principal de la prudencia es no perder nunca la compostura. Cualquier exceso de pasiones perjudica a la prudencia. Uno debe ser tan dueño de sí que ni en la mayor prosperidad ni en la mayor adversidad nadie pueda criticarle por haber perdido la compostura.

Conocerse a sí mismo

Conocer el carácter, la inteligencia, las opiniones y las inclinaciones. No se puede ser dueño de sí si primero no se conoce uno mismo. Cuando uno se despreocupe de su imagen exterior, debe conservar la interior para enmendarla y mejorarla. Tiene que conocer las fuerzas de su prudencia y perspicacia para emprender proyectos, comprobar su tesón para vencer el riesgo, tener medido su fondo y su capacidad para todo.

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Extraído del libro



21 de marzo de 2013

Los 7 consejos de liderazgo de un sabio jesuíta

Baltasar Gracián, filósofo jesuíta, nos da siete sabios consejos para ejercer con prudencia el liderazgo.


1. Evitar las victorias sobre el jefe


Toda derrota es odiosa, y si es sobre el jefe o es necia o es fatal. Siempre fue odiada la superioridad, y más por los superiores. Será fácil hallar quien quiera ceder en éxito y en carácter, pero no en inteligencia, y mucho menos un superior. A los jefes les gusta ser ayudados, pero no excedidos.

Baltasar Gracián, sabio jesuíta
Baltasar Gracián, sabio jesuíta

2. Tener inteligencias auxiliares


Es una gran suerte de los poderosos acompañarse de hombres de gran entendimiento que les saquen de todos los problemas causados por la ignorancia y que incluso peleen por ellos las luchas más difíciles. El que no pudiera alcanzar a tener la sabiduría en servidumbre, que la alcance en la amistad.

3. Contar con buenos colaboradores


Algunos quieren que su extremada perspicacia dominen sobre las limitaciones de los colaboradores. Es una peligrosa satisfacción que merece un castigo fatal.

4. Preferir las ocupaciones de reconocido prestigio


Hay empleos expuestos a la aclamación general, y hay otros, aunque más importantes, absolutamente invisibles.

5. Saber negar


No se debe conceder todo, ni a todos. Tanto importa saber negar como saber conceder y pelos que mandan es una prudencia necesaria. Y aquí interviene la forma: más se estima el no de algunos que el si de otros, porque un no dorado satisface más que un si a secas. Es mejor que queden siempre algunos restos de esperanza para que templen lo amargo de la negativa.

6. Saber adaptarse a todos


Es el gran arte de ganar a todos, porque la semejanza atrae la simpatía. Observar los caracteres y ajustarse al de cada uno. Al serio y al jovial seguirles la corriente, transformándose cortésmente. Es necesario para los que dependen de otros. Esta gran destreza para vivir necesita una gran capacidad.

7. Conseguir y conservar la reputación


Es el usufructo de la fama. Cuesta mucho porque nace de las eminencias, más raras cuanto son comunes las medianías. Una vez conseguida, se conserva con facilidad. Obliga mucho y obra más. Es un tipo de majestad cuando llega a ser veneración, por la sublimidad de su origen y de su ámbito. Aunque la reputación en sí misma siempre se ha valorado.


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Más sobre Baltasar Gracián:

17 de marzo de 2013

El Papa Negro y los jesuitas


A los votos de obediencia, pobreza y castidad y a una exhaustiva formación, los jesuitas suman un voto especial de obediencia al Pontífice. Así es la mayor orden masculina católica a la que pertenece el nuevo guía de la Iglesia Católica.


"De entrada ser jesuita no es ningún honor, de esos por los que muchos se matan (...) tampoco es una promoción o una carrera para medrar sobre otros (...), no es ser más listo o más influyente o autosuficiente (...). Ser jesuita es, sencillamente, ser cristiano hasta "ser tenido y estimado por loco" por los bienpensantes al uso".

El Papa Negro y los jesuitas
El Papa Negro y los jesuitas 
Así se presenta la Compañía de Jesús ante quien se plantea unirse a la mayor orden religiosa masculina católica del mundo, con casi 20.000 miembros en 127 países.

Fundada en 1540 por San Ignacio de Loyola, junto con San Francisco Javier, el Beato Pedro Fabro, Diego Láinez, Alfonso Salmerón, Nicolás de Bobadilla, Simón Rodrigues, Juan Coduri, Pascasio Broët y Claudio Jayo, los jesuitas profesan los votos de obediencia, pobreza y castidad junto a un cuarto de obediencia incondicional al Papa. De ahí que la Compañía de Jesús fuera llamada durante siglos el "ejército" del Papa. Siempre están listos para ir donde el Pontífice les mande.

Para formar parte de sus filas hay que recorrer quince años de formación hasta el compromiso definitivo de los últimos votos. A los dos años de estudios de humanidades (historia, literatura, idiomas, artes, etc.) que se inician tras el noviciado se suman otros tres de Filosofía y cuatro más de Teología antes de ser ordenados sacerdotes, si así se desea, y aún después cursan doctorados, maestrías o carreras civiles cuya duración depende de la clase de estudios que se realice.

Finalizada esta fase, llega el momento de "la tercera probación". Durante unos seis meses el aspirante vive "una profunda experiencia de encuentro con el Señor y se renueva la vigencia del llamado a vivir y morir en la Compañía, sirviendo al Señor en la ayuda del prójimo" y la congregación evalúa por última vez su aptitud para ser admitido en ella. Superada esta última prueba, la Compañía de Jesús lo invita a hacer sus últimos votos, los mismos que hizo tras el noviciado, pero de forma pública y solemne, y la congregación lo admite plenamente como jesuita formado, ya sea profesor o coadjutor espiritual. Sin embargo, el jesuita nunca deja de estudiar y siempre debe mantenerse al día del desarrollo del pensamiento contemporáneo. No resulta extraño que en la Compañía de Jesús hayan "militado" grandes personalidades como Baltasar Gracián, Matteo Ricci, Pierre Teilhard de Chardin o Karl Rahner.

"No son solamente años de estudio. Son años de ...

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5 de febrero de 2012

Reservarse siempre las últimas tretas

Reservarse siempre las últimas tretas del arte. 

Siempre ha de quedar superior, y siempre maestro
Es de grandes maestros, que se valen de su sutileza en el mismo enseñarla. Siempre ha de quedar superior, y siempre maestro. Hase de ir con arte en comunicar el arte; nunca se ha de agotar la fuente del enseñar, así como ni la del dar. Con eso se conserva la reputación y la dependencia. En el agradar y en el enseñar se ha de observar aquella gran lección de ir siempre cebando la admiración y adelantando la perfección. El retén en todas las materias fue gran regla de vivir, de vencer, y más en los empleos más sublimes.

Fuente:

29 de septiembre de 2011

Estrategia. Las 48 leyes del Poder. Ley nº 2

Nunca confíe demasiado en sus amigos; aprenda la estrategia de utilizar a sus enemigos

Desconfíe de los amigos; suelen ser los primeros en traicionarlo, ya que caen fácilmente presa de la envidia. También suelen convertirse en irrespetuosos y tiranos. En cambio, emplee a quien haya sido su enemigo, y le será más leal que un amigo, ya que deberá hacer mayores esfuerzos por demostrar su adhesión. Lo cierto es que usted debe temer más a sus amigos que a sus enemigos. Si no tiene enemigos, busque la forma de creárselos.

"Hay muchas gentes que estiman que un príncipe sabio debe, cuando tenga la oportunidad, fomentarse con astucia alguna oposición a fin de que una vez vencida brille a mayor altura su grandeza." NICOLÁS MAQUIAVELO


Nunca confíe demasiado en sus amigos;
aprenda la estrategia de utilizar a sus enemigos

Un inexperto diputado conservador cayó al lado del viejo león su primer día de Cámara de los Comunes y dijo a Sir Winston Churchill, señalando a los bancos de los laboristas: "Qué alegría, estar aquí a su lado, con el enemigo frente..." "No se confunda, joven -replicó Churchill-; los que tiene usted frente son los laboristas, que son sus adversarios. Los enemigos los tiene usted aquí detrás, en su propio partido".

"Saber valerse de los enemigos. Hay que saber coger todas las cosas no por el filo, para que hieran, sino por la empuñadura, para que defiendan; especialmente la emulación. Al hombre sabio le son más útiles sus enemigos que al necio sus amigos. Una malevolencia suele allanar montañas de dificultad que la benevolencia no se atrevería a pisar. A muchos sus enemigos les fabricaron su grandeza. Es más fiera la lisonja que el odio, pues éste señala defectos que se pueden corregir, pero aquélla los disimula. La cautela es grande cuando se vive junto a la emulación, a la malevolencia" .BALTASAR GRACIAN

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9 de septiembre de 2011

5 consejos del Arte de la Prudencia

Baltasar Gracián nos propone 5 consejos para vivir con prudencia. 





1. Hacerse indispensable

No hace sagrada la imagen el que la pinta y adorna, sino el que la adora. El sagaz prefiere los que le necesitan a los que dan las gracias. La esperanza cortés tiene buena memoria, pero el agradecimiento vulgar es olvidadizo y es un error confiar en él.

2. No apasionarse

La señal del más elevado espíritu. Su misma superioridad le libra de la esclavitud a las impresiones pasajeras y comunes. No hay mayor señorío que el de sí mismo, de las propias pasiones. Es el triunfo de la voluntad. Y si la pasión puede afectar a lo personal, nunca alcance lo laboral, y menos aún cuanto mayor sea. Esta es la forma inteligente ahorrar disgustos y de lograr reputación pronto y fácilmente.
Baltasar Gracián
Baltasar Gracián.
El Arte de la Prudencia

3. Tratar con quien se pueda aprender

El trato amigable debe ser una escuela de erudición, es y la conversación una enseñanza culta. El prudente frecuenta las casas de los hombres eminentes. Hay que complementar lo útil del aprendizaje con lo gustoso de la conversación.


4. Obrar con intención, con primera y con segunda intención

La vida del hombre es milicia contra la malicia del hombre: la sagacidad pelea con estratagemas de mala intención. Nunca hace lo que indica: apunta, si, para despistar; se insinúa con destreza y disimulo; y actúa en la inesperada realidad, atenta siempre a confundir. Deja caer una intención para tranquilizar la atención ajena, y gira inmediatamente contra ella, venciendo por lo impensado.


5. Variar de estilo al actuar. No obrar siempre igual

Así se confunde a los demás, especialmente si son competidores. No hay que obrar siempre de primera intención, pues nos captarán la rutina y se anticiparán y frustrarán las acciones. Tampoco hay que actuar siempre de segunda intención, pues entenderán la treta cuando se repita.

2 de junio de 2011

El oráculo de los prudentes, según Baltasar Gracián

A lo largo de trescientos aforismos comentados, Baltasar Gracián nos ofrece en el Oráculo Manual y Arte de Prudencia un conjunto de normas y estrategias para triunfar en una sociedad compleja y en crisis, como también lo era la de su tiempo.

Expone Baltasar Gracián un saber eminentemente práctico. Toda la sabiduría, la estrategia, la inteligencia, el discurso lo basa en salir airoso y conn arte de cualquier situación y en manejarse con soltura en la vida cotidiana. Gracián es maestro en indicarnos la forma de establecer el trato con los demás y en cómo hay que relacionarse con quien se pueda aprender, con quien se pueda contrarrestar algunos excesos o con quien podamos obtener algún beneficio. A continuación puede leer algunos de sus aforismos:

Manejar los asuntos con expectación. Los aciertos adquieren valor por la admiración que provoca la novedad. Jugar a juego descubierto ni gusta ni es útil. No descubrirse inmediatamente produce curiosidad: especialmente cuando el puesto es importante surge la expectación general. El misterio en todo, por su mismo secreto, provoca veneración. Incluso al darse a entender se debe huir de la franqueza. El silencio recatado es el refugio de la cordura.

Hacerse indispensable. No hace sagrada la imagen el que la pinta y adorna, sino el que la adora. El sagaz prefiere los que le necesitan a los que dan las gracias. La esperanza cortés tiene buena memoria, pero el agradecimiento vulgar es olvidadizo y es un error confiar en él.

Eludir los defectos de su nación. Ninguna nación se escapa de algún defecto innato, incluso la más culta, defecto que censuran los Estados vecinos como cautela o como consuelo. Corregir, o por lo menos disimular, estos efectos es un triunfo; con ello se consigue el crédito de único entre los suyos, pues siempre se estima más lo que menos se espera.

Tratar con quien se pueda aprender. El trato amigable debe ser una escuela de erudición, es y la conversación una enseñanza culta. El prudente frecuenta las casas de los hombres eminentes. Hay que complementar lo útil del aprendizaje con lo gustoso de la conversación.

El fondo y la forma. No basta la sustancia, también se necesita la circunstancia. Los malos modos todo lo corrompen, hasta la justicia y la razón. Los buenos todo lo remedian: doran el no, endulzan la verdad y hermosean la misma vejez. En las cosas tiene gran parte el cómo.

Tener inteligencias auxiliares. Es una gran suerte de los poderosos acompañarse de hombres de gran entendimiento que les saquen de todos los problemas causados por la ignorancia y que incluso peleen por ellos las luchas más difíciles. El que no pudiera alcanzar a tener la sabiduría en servidumbre, que la alcance en la amistad.

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25 de enero de 2009

¿Ajustando tu mente ?


Resulta que un trabajo publicado en la revista 'Neuron' describe los procesos que tienen lugar en nuestro cerebro cuando nos damos cuenta de que nuestras respuestas no coinciden con las del grupo y cómo estos determinan que digamos, al final, lo que dice la mayoría. Pues mi cerebro debe ser de otra pasta o estar defectuoso. Las masas, mayorías y demás borregadas no son lo mío, tal vez sean lo de Usted, pero a mí, la opinión del grupo me deja indiferente. No me creo superior al resto, ni creo ser asocial, pero esto es lo que hay. Pienso que toda la comida de coco del trabajo en equipo, tal y como se vende ahora, es mas de lo mismo. Además, me consta que no soy el único que así lo cree.

Se empieza dando la misma respuesta que el grupo y se acaba aborregado. Una cosa es comportarse en sociedad y otra ser masa. Pero es lo que hoy, ¿sólo hoy, antes no era así?, se lleva. Las frases del tipo de que la mayoría no se equivoca y chorradas semejantes me ponen los pelos de punta. Actuar así es servir en bandeja las oportunidades a tiranías, despotismos, dictaduras, demagogias y demás.

Hace uno años me atrevía a llevar la contraria a lo que decía la TV, los medios en general o las opiniones comúnmente aceptadas. Y lo que era mas grave, osaba cometer la desfachatez de decirlo en público. El resultado no fue muy agradable, haga Usted la prueba si tiene valor. Ya verá lo que ocurre y ya nos contará. Ahora llevo a rajatabla el lema de que millones de moscas no se equivocan: come mierda. Por lo que no hago caso de lo que me digan las moscas, les sigo la corriente, intento no dar el cante, pero la mierda, que se la coma el que le guste ser animal gregario en cuerpo y mente.

Así que me aplico al cuento de lo que recomienda Baltasar Gracián cuya lectura recomiendo encarecidamente: “Sentir con los menos y hablar con los más. Querer ir contra el corriente es tan impossible al desengaño quanto fácil al peligro. Sólo un Sócrates podría emprenderlo. Tiénese por agravio el disentir, porque es condenar el juizio ageno. Multiplícanse los disgustados, ya por el sugeto censurado, ya del que lo aplaudía. La verdad es de pocos, el engaño es tan común como vulgar. Ni por el hablar en la plaza se ha de sacar el sabio, pues no habla allí con su voz, sino con la de la necedad común, por más que la esté desmintiendo su interior. Tanto huye de ser contradicho el cuerdo como de contradezir: lo que es pronto a la censura es detenido a la publicidad della. El sentir es libre, no se puede ni debe violentar; retírase al sagrado de su silencio; y si tal vez se permite, es a sombra de pocos y cuerdos.”

Y aún dice más:

"Antes loco con todos que cuerdo a solas: dizen políticos. Que si todos lo son, con ninguno perderá; y si es sola la cordura, será tenida por locura: tanto importará seguir la corriente. Es el mayor saber a vezes no saber, o afectar no saber. Hase de vivir con otros, y los ignorantes son los más. Para vivir a solas: ha de tener o mucho de Dios o todo de bestia. Mas yo moderaría el aforismo, diziendo: antes cuerdo con los más que loco a solas. Algunos quieren ser singulares en las quimeras."

Si pensaba y actuaba como yo, que lo del hombre masa no iba con Usted, después de leer al sabio jesuita (que no era ciertamente hombre-masa) piense mejor sus normas de actuación. Y si Usted adapta sus respuestas a las del grupo, pasando por encima de su criterio; entonces disfrute del calor del rebaño, que ningún perro pastor le va a morder hasta que vuelva rendido al redil.

3 de junio de 2008

Tontos, lelos, estúpidos, bobos y los que creemos que no lo somos


http://www.elartedelaestrategia.com/baltasar_gracian.html
¿Conoce Usted algún tonto? No me conteste todavía, espere hasta llegar al final de estas líneas. Seguramente tiene un compañero a quien por sus escasas luces no se le encomiendan ciertas tareas. Naturalmente, estas tareas las acaba realizando Usted. Tal vez conozca a otro lelo que, sin embargo, siempre se sale con la suya, y tal vez en más ocasiones que Usted. No creo que conozca a ningún tonto que viva mal. Reconozco que tampoco su vida es para tirar cohetes, pero todos los que yo tengo por tales viven razonablemente bien. A algunos, en su tontuna, se podría decir que son bastante felices, o por lo menos, mas que los que no nos creemos tontos.

A alguien que, a priori, no es estúpido, se le ve venir y se pueden advertir sus tretas. Jamás podrá hacer esto con un tonto. El ataque de un tonto, por su naturaleza alelada, es imparable. A mi, personalmente, los mejores goles me los han metido quienes tenía por tontos.

Antes de seguir, voy a hacer un matiz. No hay que confundir los tontos con los gilipollas. Los primeros nunca creerán que son inteligentes y en cierta forma admiten sus limitaciones. Los gilipollas y gilipollos (por aquello de la igualdad de sexos, de moda en España) se creen los más listos del mundo.

Ningún tonto se queja de serlo, por algo será. Claro, que ni Usted ni yo nos quejamos de ser tontos, lo que da que pensar…

Se ha escrito bastante sobre tontos, desde San Agustín, el Emperador Marco Aurelio, Carlo Cipolla, Peter (con su famoso Principio), Pino Aprile, Gracián, Teofrasto, De la Bruyère, Einstein y alguna que otra mente perspicaz a los que le asombra este tipo de personas. Le aconsejo investigar sobre este apasionante tema. Podría seguir divagando sobre el tema, pero no quiero aburrirle, prefiero ser breve porque de lo contrario se acaba escribiendo tonterías.

Asi que le repito la pregunta que me hago a mi mismo muy a menudo frente al espejo. ¿Conoce a algún tonto?

A mi, la pregunta me acojona.

16 de marzo de 2008

Héroes


Lo que no se ve es como si no existiera. Baltasar Gracián

Y eso que entonces ni se imaginaban la TV ni Internet. Hace tiempo que escribió Perez- Reverte un artículo sobre un joven ciclista que salvó a un camionero atrapado en un camión cisterna en llamas. También les sonará (por lo menos en España) el caso de un inmigrante que salvó a una niña que cayó al Metro y que consecuencia de su acción perdió una pierna. Con un par de genitales, los dos. Y además, estoy seguro que Usted y yo lo habríamos hecho, qué remedio, nadie elige ser héroe. Hagamos una prueba (o dos, tal vez). ¿Saben el nombre de estos héroes anónimos? ¿Saben el nombre de una cantante USA que es alcohólica y tiene bastantes problemas con la Ley? Pues tal y como ha respondido, así anda la Humanidad. (1)

Pero claro, como en todo, hay otro tipo de personajes. ¿Cree que mis queridos políticos del mundo mundial lo habrían hecho? No digo yo que alguno tal vez… Si opina sin dudar que todos ellos lo hubieran hecho, hágaselo mirar.

Estoy seguro que cerca de Usted conoce a algún héroe anónimo, no un superhéroe de película, sino alguno que no da el cante mediático. Lo mas seguro es que sea una heroína, pues ellas son las que mas valor le echan en esta puta vida. Tal vez lo sea Usted mismo/a y aun no se ha enterado. Anímese y salga del armario o saque a quien se lo merezca. Y olvide las burradas que nos cuentan en la TV.


(1) Yo tampoco lo sé. Si alguien lo sabe, por favor, puede contárnoslo, se lo agradeceré. Y si sabe qué vida llevan, pues mucho mejor, sería muy interesante.

21 de febrero de 2008

Levedad informativa


Vívese lo más de información. Es lo menos lo que vemos; vivimos de fe ajena. Es el oído la puerta segunda de la verdad y principal de la mentira. La verdad ordinariamente se ve, extravagantemente se oye; raras veces llega en su elemento puro, y menos cuando viene de lejos; siempre trae algo de mixta, de los afectos por donde pasa; tiñe de sus colores la pasión cuanto toca, ya odiosa, ya favorable. Tira siempre a impresionar: gran cuenta con quien alaba, mayor con quien vitupera. Es menester toda la atención en este punto para descubrir la intención en el que tercia, conociendo de antemano de qué pie se movió.

Baltasar Gracián. Oráculo Manual y Arte de la Prudencia
http://www.elartedelaestrategia.com/baltasar_gracian.html

¿Ha leído en prensa o Internet, oído en radio o visto en TV las últimas noticias? ¿Se las cree sin dudar? En algunas ocasiones estuve cerca de una noticia, o hasta llegué a ser parte de ella. Y, qué quieren que les diga, cuándo vi cómo aparecía en los medios, no la reconocí. A veces, el asunto era grave y ni siquiera aparecía en ningún medio. La ocasión mas sangrante fue una vez que un periódico local me hicieron una entrevista que me dejaba bastante bien parado. Lástima que en esa “entrevista” yo no estuviera presente.

Ya no sabe uno qué pensar, si lo que creemos que son noticias son chapuzas de los periodistas, simple manipulación, oportunismo, espectacularidad o un poco de todo. Lo que si que tengo claro es que visto lo visto, no me creo nada de lo que aparece en ningún medio. Sobre todo en TV, que es lo que mejor miente, pues entra por lo ojos y por eso nos parece mas real. Si me entero de alguna noticia, tiendo a creer que algo ha ocurrido (no siempre es así) e intento investigar por varios medios las versiones del hecho, sólo así me creo un 40% de lo publicado, en el mejor de los casos. Y sobre todo, pienso en el “porqué” se está dando esta noticia, el “para qué” y sobre todo, a quien beneficia. Habrá quien me diga que con Internet todo esto se acabó. Sólo le contestaría que medite cuidadosamente este pensamiento.

Nos quieren hacer creer que estamos en la “sociedad de la información”. Allá Usted si les sigue la corriente, se enoja con las noticias y toma partido. Hay que rascar mucho para encontrar información fiable, pero hay que currárselo. Y eso requiere esfuerzo. Ahora seguimos en campaña electoral, por lo que todo esto que les cuento se multiplica exponencialmente.

En fin, sólo le deseo que no sea Usted nunca la noticia (buena o mala), no le sería muy agradable y además, nada sería cierto.