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Mostrando entradas con la etiqueta Roma. Mostrar todas las entradas
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1 de marzo de 2015

La reencarnación, el Cristianismo y un Emperador Romano

Es difícil de creer pero quien proscribió el concepto de reencarnación del Cristianismo fue… ¡un emperador romano!


Y lo hizo por propósitos muy mundanos.

Verás: En el año 543 de la era presente, el Emperador Justiniano (considerado por los historiadores como el último emperador romano), convocó un sínodo en Constantinopla, con el único propósito de condenar las enseñanzas de Orígenes sobre la doctrina de la reencarnación aunque el pretexto fue otro: Deliberar sobre los “Tres Capítulos” de las iglesias disidentes (consideradas por Justiniano como rebeldes y heréticas) que no se encontraban bajo el poder directo de Roma. Orígenes era en ese entonces, el más respetado y amado Padre de la Iglesia cristiana original.

La reencarnación el Cristianismo y un Emperador Romano

La reencarnación el Cristianismo y un Emperador Romano

El Mandato Imperial contra el Papa


El concilio, conocido también como el Segundo Concilio Ecunémico fue presedido por el Eutiquio, aspirante al patriarcado de Constantinopla, obviamente sujeto a Justiniano, y contó con la presencia de 165 obispos.

Pero el Papa Virgilio, cuya presencia había sido requerida por el Emperador, se opuso fuertemente al concilio y se refugió en una iglesia en Constantinopla, temeroso de la ira vengativa del malvado Emperador. El Papa no estuvo presente en ninguna de las deliberaciones ni envió representante alguno y por lo tanto, jamás aceptó que la doctrina de la reencarnación fuera proscrita del credo cristiano.

El concilio, bajo el total control del Emperador y en la ausencia del Papa, elaboró una serie de anatemas; unos historiadores dicen que fueron 14 y otros que fueron 15, anatemas que fueron dirigidas intencionalmente en contra de las tres escuelas de pensamiento a las que calificaron como heréticas, cuyas creencias Justiniano veía como enemigas de sus intereses políticos y que tenían a Orígenes como su teólogo más respetado. Dichos documentos fueron conocidos, a partir de entonces como “Los Tres Capítulos”.

Sólo estos documentos fueron presentados al Papa para su aprobación pero la reencarnación ni siquiera era mencionado en tales papeles.

Pero el poder de Justiniano fue más que suficiente para hacer que su decisión personal de proscribir la reencarnación del canon cristiano prevaleciera por encima de las creencias del mismo Papa.

Los sucesores de Virgilio, incluyendo a Gregorio el Grande (590-604), aunque se ocuparon de diversos asuntos que surgieron a partir del Quinto Concilio, no mencionaban en lo absoluto nada acerca de los conceptos de Orígenes relativos a la doctrina de la reencarnación.

Las Trampas de Un Político Astuto


Lo que Justiniano hizo, fue forzar la aceptación de su decisión personal a lo que parece ser meramente una sesión de obispos que nnunca fue realmente un concilio, ya que no contó ni con la presencia ni con la aprobación del Papa.

Como muchos políticos astutos, Justiniano se las ingenió para aparentar públicamente que contaba con el apoyo ecuménico para esa proscripción la que, repetimos, no estaba incluida en los papeles y acuerdos derivados de ese concilio.

Después de todo, ¿qué obispo podría haberse opuesto a él y rehusarse a seguir sus órdenes?

Es a partir de entonces que la noción de la reencarnación desapareció del pensamiento cristiano en Europa y muchos creen, todavía hasta el día de hoy, que la no aceptación de la reencarnación es un verdadero dogma inspirado.

Todo por la decisión de… un emperador romano.

Fuente: http://es.144000.net/articulos/la_reencarnacion_y_el_cristianismo_por_la_voluntad_del_emperador.htm

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El sueño de la vida y la muerte

El Arte de la Estrategia

30 de enero de 2015

Las "armas secretas" de los cartagineses

Segunda guerra púnica entre Roma y Cartago por el control del Mediterráneo. Hispania se convierte en un lugar esencial para ambos. Los cartagineses se extendieron por la península ibérica en busca de recursos. 


Amílcar Barca conquistó el sur y el levante, pero fue asesinado por un indígena, un rebelde oretano, durante un asedio (La Oretania ocupaba un territorio bastante montañoso entre Jaén, Ciudad Real y Albacete).

Las "armas secretas" de los cartagineses Aníbal Barca

Las "armas secretas" de los cartagineses
Aníbal Barca

A Amílcar le sucedió su hijo Aníbal. La península ibérica suministraba importante mano de obra a los cartagineses en su lucha contra Roma. Muchos iberos participaban como mercenarios a sueldo engrosando así de manera importante las filas cartaginesas. Decenas de miles de combatientes valientes y bien adiestrados. Los iberos con sus falcatas, sus jabalinas y sus hondas; los celtíberos con sus “soliferrum” (especie de pilum local) y sus largas lanzas de madera y cabeza de hierro con lana enrollada que empapaban de brea y encendían y lanzaban sobre el enemigo; los honderos baleares, muy afamados, que arrojaban proyectiles de piedra o plomo como si se tratara de pequeñas catapultas. Algunos de esos proyectiles llegaban a pesar hasta medio kilogramo.

"Los celtíberos suministran para la lucha no solo excelentes jinetes, sino también infantes, que destacan por su valor y capacidad de sufrimiento. Están vestidos con ásperas capas negras cuya lana recuerda al fieltro, en cuanto a las armas, algunos de ellos llevan escudos ligeros, similares a los de los celtas, y otros, grandes escudos redondos del tamaño del aspis griego. En sus piernas y espinillas trenzan bandas de pelo y cubren sus cabezas con cascos broncíneos, adornados con rojas cimeras, llevan también espadas de doble filo forjadas con excelente acero, y puñales de una cuarta de largo para el combate cuerpo a cuerpo."  Silio Itálico, Púnicas.

Pero además de contar con los bravos iberos, los cartagineses guardaban un as en la manga, un arma terrible: 


CONTINUA EN:
http://latinajadediogenes.blogspot.com.es/2013/09/las-armas-secretas-de-los-cartagineses.html

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El Arte de la Guerra en Roma

El Arte de la Estrategia



18 de octubre de 2013

9 trucos de liderazgo en Roma

"Una de las razones por las que el Imperio Romano se hizo tan grande y sobrevivió tanto tiempo - una hazaña prodigiosa de gestión - es que no había trenes, aviones, coches, radio ni teléfono. Por encima de todo, no había teléfonos. Y por lo tanto no se podía mantener la ilusión del control directo por parte de un gobernador general o provincial, no se podía sentir que podrías llamar, o alguien podría llamarte, si la situación que surgía era demasiado grande alguien para arreglar las cosas si empezaba a meterse en un lío. Tú nombras a un gobernador, luego ves su carruaje y su equipaje desaparecer por la colina tras una nube de polvo y eso fue todo... Por lo tanto, no se trataba de nombrar a un hombre que no estuviera plenamente capacitado, o no del todo a la altura: sabías que todo dependía de que él fuera el mejor hombre para ese trabajo. Así que pusiste un gran cuidado en seleccionarle, pero además te aseguraste de que él sabía todo acerca de Roma y de cómo funcionaba el gobierno romano y su ejército antes de salir a gobernar su provincia". 

9 trucos de liderazgo en Roma
9 trucos de liderazgo en Roma
Imagínate eso. De alguna manera los romanos fueron capaces de manejar a empleados remotos sin la totalidad de los medios descritos cuándo el texto anterior fue publicado en 1982, así como los actuales Skype, mensajes de texto, redes sociales, iPhones, y toda una serie de otras tecnologías.

Cuando se trata de la gestión de empleados lejanos, ¿qué podemos aprender de los antiguos romanos? Aquí hay 10 consejos eternos:

1. Gestión por resultados 


Muchos gerentes tradicionales están acostumbrados a la gestión de las actividades por observación y no necesariamente por resultados. Una vez más, - esto no es un nuevo concepto - el gurú de la gestión Peter Ducker escribió sobre esto en los años 1950 en su libro. Por desgracia, sus ideas fueron arruinadas por los consultores de gestión que se volvieron " MBO " en su lío burocrático de "Dirección por Objetivos".

2. Un propósito común con metas y sistema de valores 


Cada empleado debe...

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9 de junio de 2013

Coronas de laurel para el S. XXI

Cuando un general romano lograba una victoria excepcional, el Senado le premiaba con un Triunfo y una corona de laurel. 


Coronas de laurel para el S. XXI
Julio César, con corona de laurel
Muy resumido, consistía en que el General (o el Emperador, en su caso) desfilaba con sus legiones, botín y caudillos prisioneros mientras el pueblo de Roma le aclamaba.

Un esclavo detrás del General sostenía una corona de laurel y le recitaba continuamente “memento moris”, traducido “recuerda que eres mortal”. Así, el acreedor al triunfo no se creía demasiado cercano a los dioses y recordaba su condición de ser humano.

Una medida muy sabia que debería implantarse en la actualidad para todos los Jefes de Estado, políticos y gente con excesivo poder.

También le puede interesar (con descarga de libro GRATIS):
http://www.elartedelaestrategia.com/el_arte_de_la_guerra_en_roma.html

1 de enero de 2013

3 ideas sobre el máximo placer

Epicuro era un filósofo romano, y según él, "lo máximo en el placer es estar libre de todo dolor y molestia, tanto en el cuerpo como en la mente. Cuando este placer está presente, todo el dolor está ausente…"



3 ideas sobre el máximo placer
3 ideas sobre el máximo placer
1. Sobre el Placer
Tan pronto como se ha alcanzado la cima del placer físico a través de la satisfacción del ansia corporal, no hay mayor placer que disfrutar por sobre ello; uno ha alcanzado un nivel que no puede ser superado. En ese punto, uno puede variar el tipo de placer; uno no puede incrementar la intensidad. El placer mental también tiene un límite natural que no puede ser superado y este es lo siguiente: la paz de mente que resulta del entendimiento racional y la búsqueda del placer y de un cabal entendimiento científico de aquellas cosas que acostumbraban llenar la mente con temor y estremecimiento.

2. Sobre qué placeres perseguir y cuáles evitar
No hay placer que sea malo en sí mismo. Lo que es malo son las desagradables consecuencias que puedan resultar si no se usa la cabeza. Si todo placer permaneciese y afectase a todo el cuerpo y no sólo a una o dos partes, no habría diferencia entre un placer u otro; todos ellos serían igualmente deseables. Si las cosas que provocan placer a los hombres y mujeres licenciosos los liberase de tener mentes perturbadas, es decir, si una vida así los liberase del temor a Dios, el temor a la muerte y el temor al dolor, y si aquellas cosas les enseñaran cómo manejar racionalmente sus deseos, no veríamos nada malo con esos hombres y mujeres; ellos habrían alcanzado la cima del placer y estarían libres de todo el sufrimiento corporal y mental, que es el principio y el fin de todo el mal.

3. Sobre el Dolor
Lo máximo en el placer es estar libre de todo dolor y molestia, tanto en el cuerpo como en la mente. Cuando este placer está presente, todo el dolor está ausente.

CONTINUA EN:
http://www.elartedelaestrategia.com/epicuro.html

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Meditaciones. Marco Aurelio
Manual. Epicteto
Máximas aforismos y sentencias. Séneca
43 consejos de las mujeres para los hombres

31 de diciembre de 2012

Por qué el año empieza el 1 de enero

Por qué el año empieza el 1 de enero
Por qué el año empieza el 1 de enero
Segeda (Sekaisa) era un asentamiento prerromano de la tribu de los bellos. Estaba situado en la Comarca de Calatayud (Zaragoza), concretamente en la zona correspondiente entre la actual Mara (ciudad vieja) y Belmonte de Gracián (ciudad nueva). Era la ciudad más importante de los bellos y emitió moneda en torno al siglo II a. C.

La guerra que Roma declaró a Segeda en el 154 a.C. y que culminaría en el 133 a. C. con la caída de Numancia es denominada por Polibio, como “la guerra que los romanos hicieron contra los celtíberos y vacceos”. Dicha declaración de guerra tuvo como consecuencia un hecho importante para nuestra sociedad actual, como es el de modificar el comienzo del año, vinculado a la elección de los cónsules, ya que a juicio de Livio: “En el año 598 de la fundación de la ciudad los cónsules entraron en cargo el primero de Enero. La causa de cambiar los comicios fue la rebelión de los hispanos”, rebelión que en estas fechas se limita a la guerra con Segeda.

En el año 179 a.C., Sempronio Graco mandó sus legiones a reprimir un gran levantamiento celtibérico, que concluirá con la victoria romana sobre los celtíberos en la Batalla de Mons Chaunus (posiblemente el Moncayo). Esto originó el Tratado de Graco, que suponía una paz duradera y el compromiso de los celtíberos del valle del Ebro de no edificar ciudades nuevas, ni fortificar las existentes.

La excusa para el comienzo de la segunda fase de la guerra (154-152 a. C.) ocurre en el 154 a. C. con la ampliación de la fortificación de Segeda, capital de los belos. El Senado romano lo consideró como una infracción de los acuerdos de Graco de 179 a. C. y una amenaza para sus intereses en Hispania. Sin embargo, Polibio atribuye el origen de la guerra al comportamiento de los gobernadores romanos, que habían convertido la administración romana en insoportable para los indígenas.

El senado romano prohibió continuar la muralla y exigió, además, el tributo establecido con Graco. Los segedenses arguyeron que la muralla era una ampliación y no una nueva construcción y que se le había exonerado del pago del tributo después de Graco.

Hasta entonces los cónsules romanos se elegían el 15 de marzo. El adelantar la fecha al 1 de enero pudo estar motivada por la necesidad de ganar tiempo y llegar ante Segeda a inicios de verano y no en otoño, lo que implicaría realizar la guerra en invierno. 


El conocimiento que los romanos tenían de estas tierras del interior les llevó a valorar las penurias de los fríos invernales. No debe olvidarse la importancia dada por Roma a esta ciudad, dado que llegó a movilizar y desplazar unos 30.000 hombres.

Mas sobre Roma:
http://www.tusbuenoslibros.com/grecia_y_roma.html

Artículo interesante sobre la medida del tiempo:
http://docmanuel.blogspot.com.es/2012/12/la-medida-del-tiempo-en-noche-vieja-y.html

El Arte de la Estrategia tusbuenoslibros 

27 de noviembre de 2012

Historia de la Decadencia y Ruina del Imperio Romano. Edward Gibbon


Gran erudito, de talante ilustrado y contrario a todo prejuicio, la admiración de Gibbon por la civilización clásica le impulsó a buscar en la historia las razones del progresivo deterioro de los ideales de libertad política e intelectual.


Historia de la Decadencia y Ruina del Imperio Romano. Edward Gibbon
Historia de la Decadencia y Ruina del Imperio Romano.
Edward Gibbon 
Este libro comenzó a publicarse en 1776 y se completó once años más tarde."He descrito -dijo una vez el autor- el triunfo de la barbarie y la religión." A los dos siglos de pronunciar esas palabras, la descripción de Gibbon sigue apasionando a todos los aficionados a la literatura y a la historia del mundo occidental. 

¿Cuáles fueron las causas de la caída del Imperio Romano? Según Gibbon, la conjunción entre barbarie y cristianismo, incidiendo en que la Iglesia se había opuesto al progreso y pervertido la virtud pública. Aunque su visión de los primeros tiempos del Imperio parece obsoleta, los historiadores del mundo romano siguen valorando, además de la obra como conjunto (novela y mito), su descripción de la transición del principado a la monarquía absoluta, además del sistema de Diocleciano y Constantino.

DESCARGAR GRATIS PARTE DEL LIBRO:

21 de noviembre de 2012

Meditaciones de Marco Aurelio, Emperador de Roma


Meditaciones. Marco Aurelio
Meditaciones. Marco Aurelio


Ante Marco Aurelio, nos encontramos ante un personaje histórico de gran calado y ejemplo a seguir por muchas generaciones. Ante todo, es filósofo, amaba a la filosofía como a una madre en la que hallar refugio.


Recibió desde pequeño las enseñanzas helénicas y fue introducido en la filosofía estoica, y fiel a dichos principios dio ejemplo hasta el final de sus días, de que el bien supremo del hombre consiste en vivir en armonía consigo mismo, con sus semejantes y con la naturaleza; es decir, en alcanzar la estado de ánimo que se caracteriza por la ausencia de deseos o temores.

Fue Emperador de Roma y Filósofo, dos actividades que parecen difíciles de compaginar, pero que como hombre que era de virtudes, sencillez y modestia, las pudo llevar a cabo sin ninguna dificultad.




25 de octubre de 2012

El saludable efecto de los impuestos

A continuación se puede leer las consecuencias de la voracidad recaudatoria de impuestos en tiempos del Imperio Romano


Recaudador de impuestos
Recaudador de impuestos
No era lo mismo recolectar los tributos de una provincia que los de muchas, así como tampoco debía serlo cuando se trataba de regiones tan distantes como Britania, Bitinia o Egipto. Una de las soluciones que adoptaron los romanos, haciendo gala de su habitual pragmatismo, fue la de subcontratar a los temidos publicanos. Estos no sólo eran agentes de recaudación, sino que llegaban mucho más allá. El Estado romano les vendía la exclusiva de recaudar los impuestos de una determinada región, a cambio de una cantidad fija. Los publicanos después podían llegar a recaudar más, no estando obligados a liquidar el excedente.

Para Roma este tipo de acuerdo era muy conveniente, ya que le permitía anticipar los ingresos y conocer de antemano la cantidad exacta que se iba a recaudar. Como todo empresario o político sabrá, esta solución es buena para quien quiera equilibrar un presupuesto. Sin embargo, podía llevar también a que los publicanos, en su afán por amortizar el dinero entregado al Estado, o simplemente por instinto rapaz, estrangularan fiscalmente a la población de las provincias. Esto llevó a no pocas revueltas y levantamientos por los desmanes de estos recaudadores fiscales subcontratados. Se reguló su actividad a finales de la república, pero si nos atenemos a lo que nos explica este texto del S. III dC, esta cuestión nunca quedó bien resuelta.


Lo que aumentó la catástrofe nacional y el luto general fue el nuevo censo impuesto a las provincias y a las ciudades. Los censores estaban dise­minados por doquier y lo ponían todo en desorden como si se tratara de cosas de enemigos o de prisioneros o de esclavos. Se medían los campos en masa, se numeraban los árboles y las vides, se registraban los animales de todo tipo. Se usaba también el mismo procedimiento con las personas: los habitantes de las ciudades y de los campos eran reunidos masivamente en una plaza; todas las plazas regurgitaban grupos de siervos y de esclavos, porque cada uno debía estar presente con sus hijos y siervos. 
Recaudador de impuestos. Publicano

Por todas par­tes se oía un sonido de lamentos y de golpes; los hijos eran incitados con­tra los padres, y los siervos, hasta ese momento fidelísimos, contra sus patronos, las mujeres contra los maridos, para que denunciaran la verda­dera entidad de sus ingresos. Si la cosa no salía bien, ellos mismos eran sometidos a la tortura hasta que, bajo la presión del dolor, confesaban y denunciaban incluso lo que no tenían. No se aceptaba ninguna excusa de edad o de salud. Se hacía comparecer incluso a los enfermos y a los decré­pitos; se estimaba la edad de cada uno, a los niños se les añadía y a los ancianos se les quitaban arbitrariamente los años. 

Por todas partes reinaba un llanto y una tristeza grandísima. No se daba fe a las declaraciones de los censores y se enviaba siempre a otros nuevos para que encontraran alguna cosa más; y si tampoco estos últimos lo conseguían, se añadían otras tasas para no dar la impresión de haberlos enviado en vano. Entre­tanto disminuían los animales domésticos, los hombres morían. Pero eso no impedía que hubiera que pagar los impuestos incluso por los muertos. 

En pocas palabras, ya no se podía ni vivir ni morir sin pagar impuestos. Sólo quedaban los mendigos, de los que era inútil esperar algún tributo: su miseria e infelicidad los hacía, por lo menos, inmunes a cualquier injusti­cia. Pero este hombre de tan gran corazón [se refiere aquí al emperador Gale­no, que había ordenado este censo: 293-310 d.C.] también tuvo piedad de ellos y encontró el modo de liberarlos de su miseria: hizo reunir a todos, cargarlos en una barca y echarlos al mar.

Lactancio, De mort. Pers. 23. (finales del siglo III .d.C)

Fuente:


15 de octubre de 2012

Morosidad, todo un clásico


La morosidad es todo un clásico de las crisis, nos afecta a todos, y con la crisis actual, ésta no para de subir.


Morosidad, todo un clásico
Morosidad en tiempos de Roma
Pues bien, no sé si será coincidencia o no, pero estaba ojeando los epigramas de Marcial y me he encontrado uno que me viene que ni pintado...

Unos gabanes compró por 10.000 sestercios Baso,
muy buenos y de muy buen tinte: ¡Hay que ver qué buen negocio!
Tú dirás: "¿Eso es barato?"
Pues sí: No piensa pagarlos.

Pues eso, morosidad...

Fuente:

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25 de septiembre de 2012

Los romanos en China. La leyenda de la legión perdida de Craso

Según la historia oficial, se considera que el primer contacto entre romanos y chinos se produjo en el año 166, cuando una embajada enviada por Marco Aurelio llegó hasta Luoyang.



Los romanos en China. La leyenda de la legión perdida de Craso
Los romanos en China. La leyenda de la legión perdida de Craso

Las distancias tan grandes para aquellos tiempos impidieron el establecimiento de serias relaciones diplomáticas entre las dos culturas más florecientes conocidas hasta la fecha, y el conocimiento que tuvieron entre sí los dos pueblos fue vago e inexacto.

Los chinos denominaron al Imperio Romano como “Li-jien”, que etimológicamente procede de la palabra “legión”, a través de algunos de sus comerciantes que se movieron por Alejandría.

En base a unos estudios de hace cincuenta años que conectan narraciones de historiadores coetáneos chinos y romanos, y gracias a trabajos genéticos y antropológicos actuales en una pequeña región noroccidental china que curiosamente se llamó en el pasado “Li-jien” se abre una brecha en lo admitido hasta la actualidad con respecto al contacto entre los dos Imperios, y lo que empezó con tintes de leyenda empieza a perfilarse como una realidad bastante más que plausible.

Año 53 a.C.
Licinio Craso emprende una arriesgada campaña en Asia, y al frente de 45.000 hombres se adentra en el imperio de los partos, un poderoso reino oriental, medio bárbaro y medio griego, como herencia de las campañas de Alejandro Magno y que ocupaba los territorios de los actuales Irán, Irak y parte de Turquía. Craso es uno de los tres elementos que conforman el triunvirato que rige toda Roma y desea laurearse en la guerra al igual que hacen Julio César, que triunfa en esos momentos en las Galias, y Pompeyo, que se halla en Hispania escarmentando a los rebeldes íberos que bajo Sertorio aspiran establecer un estado independiente con capital en Osca (Huesca).

Los romanos que lidera están compuestos por siete legiones, 4.000 arqueros y 4.000 jinetes galos, y se creen capaces de escarmentar a la temida caballería parta, que es el cuerpo principal del ejército enemigo.


Los romanos en China. La leyenda de la legión perdida de Craso
Los romanos en China. Chinos con ragos europeos
La leyenda de la legión perdida de Craso

Los sucesos de esta contienda nos han llegado a través de escritos de Plinio y Plutarco, y lo fundamental es que una vez atravesado el Eúfrates, probablemente con las tropas estiradas en una marcha formada por una delgada columna, son atrapadados por sorpresa por la caballería enemiga en Carrhae (Carras, la actual Harran para los turcos). Se produce un descalabro de primer nivel, en el que seguramente los partos dividirían al temible ejército romano en partes, aislándolo en grupos y haciéndolo más vulnerable a las acometidas de los jinetes, y el resultado fué de más de 20.000 muertos con Craso al frente, y más de 10.000 prisioneros. Tras la batalla gran parte de los prisioneros son utilizados en trabajos forzados, pero algunas unidades de élite son enviadas a Bactria (otro territorio que fué un reino helenístico), al norte del actual Afganistán, a orillas del río Oxus (actualmente denominado Amu Dariá) para proteger la frontera y combatir a los antecesores de los hunos, nómadas que por aquellos años asolaban esas tierras. Y qué mejor que enviar a los mejores romanos supervivientes para contenerlos.

Aquí, en los confines orientales conocidos para los mediterráneos ...

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19 de septiembre de 2012

Anibal encerrado y cómo crear un misterio

En la segunda Guerra Púnica (219-202 a.C.) el gran general cartaginés Aníbal arrasaba con todo en su marcha sobre Roma. Aníbal era conocido por su sagacidad y su ambigüedad.



Anibal encerrado y cómo crear un misterio
Anibal encerrado y cómo crear un misterio

Bajo su liderazgo, el ejército de Cartago, aun cuando era menos numeroso que el de los romanos, siempre lograba superarlos. Sin embargo, en cierta ocasión, los exploradores de Aníbal cometieron un terrible error, al conducir a sus tropas hacia un terreno pantanoso, con el mar a sus espaldas. El ejército romano bloqueó los pasos de montaña que conducían al interior del país. Fabio,  el general romano, estaba exultante, pues por fin había logrado atrapar a Aníbal. Apostó a sus mejores centinelas en los pasos y elaboró un plan para destruir las fuerzas del cartaginés; pero en medio de la noche los centinelas vieron un espectáculo misterioso: una enorme procesión de luces subía por la montaña. Eran miles y miles de luces. Si aquello era el ejército de Aníbal, parecía como si de pronto se hubiera centuplicado.

Los centinelas discutieron acaloradamente acerca del significado de aquello: ¿El ejército cartaginés había recibido refuerzos por vía marítima? ¿Había tropas ocultas en la zona? ¿Eran fantasmas? Ninguna explicación parecía tener sentido.

De pronto, mientras los centinelas romanos observaban, la montaña se cubrió de fogatas, al tiempo que un horrendo ruido, como el resonar de millones de cuernos, les llegaba desde el valle. Convencidos de que se trataba de demonios, los centinelas, los más bravos y prudentes del ejército romano, huyeron aterrados, abandonando sus posiciones.

Al día siguiente, Aníbal había logrado escapar de los pantanos. ¿Cuál había sido su estratagema? Lo que hizo fue ordenar que ataran manojos de ramas secas a los cuernos de los miles de bueyes que viajaban con sus tropas como animales de carga y les prendieran fuego, para dar la impresión de miles de antorchas llevadas por un enorme ejército que subía por la montaña. Cuando las llamas tocaron la piel de los bueyes, éstos se dispersaron en todas direcciones, mugiendo aterrados e incendiando toda la ladera. La clave del éxito no residió en las antorchas ni en las fogatas ni el los ruidos, sino en el hecho de que Aníbal creó un enigma que cautivó la atención de los centinelas y fue aterrándolos poco a poco. Desde la cima de la montaña no había forma de explicar el extraño y sorprendente espectáculo. Si los centinelas hubiesen conocido la explicación, habrían permanecido en sus puestos.

Cuando usted se sienta atrapado o acorralado en una situación, o en una actitud defensiva, ensaye algo muy simple: haga algo que los demás no puedan explicar o interpretar con facilidad. Elija algo simple pero llévelo a cabo de forma tal que desconcierte a su contrincante y que pueda interpretarse de varias maneras diferentes, lo cual disimulará sus verdaderas intenciones.

Si no se manifiesta de inmediato, generará expectativas... Incluya una cuota de misterio en todos sus actos, y ese misterio generará veneración. Y cuando explique, no sea demasiado explícito; de esta manera imitará el accionar divino, al hacer que los hombres duden y permanezcan a la expectativa. Baltasar Gracián

Fuente:
Las 48 leyes del Poder. Robert Greene

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21 de julio de 2012

Clientelismo Político


Quinto Cicerón aconsejaba a su hermano Marco Tulio Cicerón en una epístola sobre cómo ganar las elecciones. Eso explicaba el clientelismo que se generaba después de haberlas ganado. ¿Les suena?


Clientelismo Político
Clientelismo Político
Esto ocurría en una República mortalmente enferma que Julio César enterraría al cruzar el Rubicón. Nada nuevo hemos descubierto, en su COMMENTARIOLVM PETITIONIS todo nos suena muy actual. 

Ten en cuenta que la palabra amigo tiene un significado especial en política[…] Ahora es el momento de recordarles la deuda que tienen contigo, de convencerles de que no habrá mejor ocasión para devolver aquellos favores y, con el recuerdo de tus buenos servicios y las promesas de futuros beneficios, animarles a que tomen parte activa en tu campaña. En general, como tu mayor ventaja son las amistades ganadas en los tribunales, asegúrate de que todos los que te deben favores reciban un encargo concreto y de que comprendan que no les has pedido nada antes porque reservabas su buena disposición para ahora […] hay que pedirles su voto y hacerles entender que, en el futuro, serás tú quién les estés en deuda”.

Luego resulta que en algunos países se dispara la prima de riesgo...

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El Arte de la Estrategia tusbuenoslibros

4 de junio de 2012

La Guerra Preventiva en Roma

La Guerra Preventiva en Roma
La Guerra Preventiva en Roma
El autor se adentra en la estrategia de la política exterior de Roma. Su desarrollo de una verdadera teoría de la guerra preventiva en la antigüedad recuerda, en su opinión, otras hegemonías actuales.

CONTINUA EN:
http://www.elartedelaestrategia.com/la_guerra_preventiva_en_la_antigua_roma.html


El Arte de la Estrategia tusbuenoslibros

24 de mayo de 2012

Yo, Claudio, el emperador por accidente

Afectado desde niño por una extraña enfermedad, Claudio supo sobrevivir a la sombra de Tiberio y Calígula. Ya emperador, sorteó varias conjuras hasta su posible envenenamiento por parte de su esposa.



Emperador Claudio. Fotograma de la serie "Yo, Claudio"
Emperador Claudio
Fotograma de la serie "Yo, Claudio"

Pocos hubieran imaginado que un joven tartamudo, con dificultades motoras y temblores en la cabeza llegaría a ser uno de los emperadores más queridos por el pueblo. Claudio (10 a.C.- 54 d.C.) fue injustamente descrito por los historiadores antiguos Tácito y Suetonio, ya que éstos lo describieron como un gobernante fácilmente dominado por sus mujeres y sus libertos, es decir, un tonto.

Esta visión ha sido revisada en la actualidad: pese a sus discapacidades físicas, Claudio tuvo que tener ciertas cualidades para mantenerse en el poder durante tanto tiempo, lidiar contra conspiraciones, etc. Sus defectos físicos eran sólo la fachada de una personalidad muy compleja. Su adolescencia, periodo en el que se cree que enfermó, no debió de resultarle fácil. A lo largo de toda su vida tuvo que soportar innumerables humillaciones que muchas veces provenían de...

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23 de mayo de 2012

El gobernante que no durmió por las preocupaciones


Marco Tulio Cicerón
Marco Tulio Cicerón

Dijo Marco Tulio Cicerón en cierta ocasión:

-En toda la Historia hemos tenido sólo un cónsul, tan preocupado por el bien público que nunca durmió en el periodo de su consulado.

Le preguntaron quién había sido el cónsul.

Y Cicerón dio el nombre:

- Caninio Resizio.

Se trataba de un romano que fue nombrado cónsul por la mañana y destituido esa misma tarde.

5 de mayo de 2012

El Arte de la Guerra. Numancia y las Legiones Romanas

Impactante documental de animación sobre el asedio romano a la ciudad de Numancia. Producido en HD y con gran rigor histórico.

El Arte de la Guerra. Numancia y las Legiones Romanas
El Arte de la Guerra. Numancia y las Legiones Romanas

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14 de abril de 2012

La marca de la Bestia


Hace años (casi dos mil) un señor escribió un libro bastante curioso. Actualmente está incluido en el Nuevo Testamento de la Biblia cristiana. Se trata del Apocalipsis de San Juan el Apokaleta.


La marca de la Bestia. Implante
La marca de la Bestia
Ahí se narra la segunda venida de Cristo, precedida del Anticristo, la Bestia, Cuatro Jinetes y todo tipo de tremendos efectos especiales. Estas catástrofes que asolarán todo bajo el cielo darían para bastantes películas de Hollywood, de hecho, es extraño que no se haya filmado ninguna.

No entro en discutir sobre la validez profética de este libro, es un asunto de fe y con la fe no se discute.  Por pura lógica, fe y razón no con compatibles.

Se cita en este libro un pasaje muy curioso que ha dado mucho juego: “Y hacía que a todos, a los pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se pusiese una marca en su mano derecha, o en sus frentes: Y que ninguno pudiese comprar o vender, sino el que tuviera la señal, o el nombre de la bestia, o el número de su nombre”

¿A qué se refiere con la famosa marca? Para ello hay que entrar en la mente de una persona anciana y tal vez demenciada de hace veinte siglos, con un fervor fuera de lo corriente y en un mundo dominado por Roma. Conclusión: si ya es difícil entender la mente propia, vaya usted a saber la de San Juan, por muy santo que sea.

La marca de la Bestia. Implante
La marca de la Bestia
Sin embargo, lo de la marca, da que pensar. Cada vez hay más personas que se insertan trozos de metal o se tatúan, pero para escribir estas sandeces ya están los telepredicadores y el famoso número 666. Por mi, que cada cual se tuenee su body como quiera.

Donde sí que veo a la Bestia es que una de las siguientes generaciones de telefonía móvil sea un injerto en nuestro cuerpo, ya sea en la mano o en la cabeza. Naturalmente, esto nos daría muchas ventajas, y muy serios inconvenientes. La telepatía sería realidad y tal vez se potenciaría nuestra mente. Sin embargo, sería el sueño del Gran Hermano (¿tal vez la Bestia?) por el control absoluto sobre la población con este injerto. Además, un virus informático en este implante podría tener funestas consecuencias en la persona que lo lleve. Todo esto entra en el reino de lo posible y tal vez ya exista.

Así andan las cosas. ¿Y si Juan de Patmos acertó en su visión?

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5 de abril de 2012

Alejandro VI Borgia. Un papa amante del sexo y el lujo


Pocas figuras como la del valenciano Rodrigo Borja (1431-1503), que fue papa durante once años bajo el nombre de Alejandro VI, han merecido una condena tan unánime por los historiadores de todos los tiempos. Claro, que se lo ganó a pulso. 

Alejandro VI Borgia
Alejandro VI Borgia
Había nacido en el seno de una familia valenciana poderosa y sin escrúpulos, la de los Borja, apellido que fue italianizado como Borgia. Su tío Alfonso, ayudado por un juego de oscuros intereses, fue elegido Papa en 1455 con el nombre de Calixto III. 

Unos meses más tarde, Rodrigo se convirtió en cardenal con 25 años de edad. Tras la muerte de su tío, cuyo pontificado apenas duró tres años, regresó a España para convertirse en obispo de Barcelona y arzobispo de Valencia. Inevitablemente las intrigas en Roma siguieron su curso, y, a la muerte de Inocencio VIII, los mismos intereses que habían promovido a Calixto –con ayuda de la compra de numerosos votos cardenalicios– consiguieron sentar en la silla de Pedro a su sobrino Rodrigo Borgia con el nombre de Alejandro VI.

Alejandro VI. Lucrecia y César Borgia
Alejandro VI. Lucrecia y César Borgia
Corría el mes de agosto de 1492 y estalló el escándalo, porque el nuevo papa no era precisamente un dechado de virtudes morales. Siendo cardenal había tenido cinco hijos con Vanozza Catanei, que a su vez era hija de una antigua amante. De los vástagos, cuatro eran varones –Luis, Juan, César y Jofre–, y sólo una –Lucrecia–, mujer. Se decía que ésta mantenía...

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30 de marzo de 2012

La auténtica Cleopatra


Cleopatra ha pasado a la historia como una mujer bella, seductora y frívola. 

Pero la imagen no se ajusta a la realidad: Cleopatra no fue tan guapa, pero sí cultivada e inteligente y, sobre todo, consciente de la complicada situación política que le tocó vivir. 


Cleopatra interpretada por Angelina Jolie
Cleopatra interpretada por Angelina Jolie
Definir la personalidad de Cleopatra VII, (Alejandría, 69-30 a. de C.), es difícil por la descarada intromisión de una propaganda hostil en los testimonios de que disponemos y por la creación de un mito alrededor de su figura que ha deformado por completo el personaje real.

La imagen legendaria procede del relato del escritor griego Plutarco y de su posterior recreación por William Shakespeare, y desemboca en las modernas versiones novelescas y cinematográficas. Su exótica belleza, su poderosa capacidad de seducción, sus apasionados amores con Julio César (100-44 a. de C.) y Marco Antonio (83-30 a. de C.), sus deslumbrantes apariciones y la historia truculenta de su suicidio final constituyen los principales ingredientes. Pero a su lado se vislumbra también el retrato, quizá menos espectacular, de la mujer de carne y hueso, con su célebre nariz torva, mucho menos agraciada de lo que se la había imaginado, pero no menos astuta, cultivada e inteligente. La última reina de Egipto fue consciente de las obligaciones que tenía hacia su país, y le tocó en suerte vivir un momento determinante de la historia. 
Cleopatra
Cleopatra

Cleopatra, la última reina de Egipto 

Cleopatra fue la última representante de la dinastía tolemaica, que dominó Egipto durante casi 300 años. Los Tolomeos, pese a ser herederos de Alejandro Magno, y por tanto macedonios, se presentaron ante sus súbditos como los descendientes legítimos de la milenaria realeza egipcia. Así se representaron en los templos y monumentos conmemorativos, y por eso continuaron con los cultos y las tradiciones de la realeza faraónica. 

Cleopatra fue...

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